2026-08-21 · El Universo
130.000 tiendas de barrio en Ecuador resisten y se reinventan: el canal que abastece al 70% del país

Las tiendas de barrio ecuatorianas siguen siendo el pilar del consumo diario de 500.000 familias, pero hoy enfrentan su mayor desafío frente a las cadenas de descuento. La respuesta de los tenderos: capacitación, servicios financieros y digitalización.
En cada esquina del Ecuador, detrás de un mostrador cargado de productos, hay una persona que madrugó a ordenar el inventario, atendió a decenas de vecinos y al final del día reinvirtió casi todo lo que ganó. Son los tenderos: 130.000 tiendas de barrio que, según datos de la Asociación Red Ecuatoriana de Tenderos (RET), abastecen el 70% del consumo diario del país y sostienen directamente a 500.000 familias.
Un análisis de Worldpanel by Numerator publicado esta semana reveló que el comprador ecuatoriano visita en promedio nueve puntos de venta distintos, y que en ciudades como Quito las tiendas de barrio siguen liderando con el 22% de participación de mercado, por encima de los mercados tradicionales y de cadenas como TuTi o AKÍ. Pero el panorama no es sencillo: los márgenes van del 5% al 20% según la categoría, y 85 centavos de cada dólar que entra vuelven a irse en reponer el stock.
El principal reto hoy es la expansión de los llamados discounters, cadenas de descuento que ya arrasaron con parte del canal tradicional en Colombia y Perú. Guido Varela, presidente de la RET, reconoce que la competencia es real, pero también que los tenderos llevan décadas demostrando su capacidad de adaptación. La respuesta que más crece en el sector es la diversificación: muchas tiendas ya ofrecen pagos de servicios, recargas, envío de remesas a través de alianzas con Western Union, y cobros con dinero electrónico.
La profesionalización también avanza. Cada vez más propietarios acceden a capacitaciones sobre manejo financiero, marketing local y rotación de productos, herramientas que antes eran exclusivas de grandes negocios. La ExpoTienda, que este mes reunió a más de 8.000 tenderos en Guayaquil y Quito, fue justamente un espacio para intercambiar esas estrategias de supervivencia y crecimiento.
Para los pequeños negocios que forman parte de CholitaGo, la historia de los tenderos es un espejo: la clave no está en competir con los gigantes con sus mismas armas, sino en fortalecer lo que ellos no pueden replicar — el trato cercano, la confianza del vecindario y la agilidad de quien conoce a sus clientes por su nombre.