2026-08-15 · El Universo
Más de 2.400 productores ganaderos aprenden a cultivar la tierra sin dañarla — y a reducir costos

El programa Prosfospe del Gobierno nacional capacita a 2.412 pequeños ganaderos en todo el Ecuador a través de 120 escuelas de formación pecuaria, enseñándoles técnicas regenerativas que cuidan el suelo y reducen el gasto en fertilizantes químicos.
Para miles de pequeños productores ganaderos del Ecuador, el campo es mucho más que un negocio: es herencia, identidad y sustento familiar. Pero mantener ese negocio rentable mientras se cuida la tierra se ha convertido en un desafío cada vez más urgente. Por eso el Gobierno nacional puso en marcha el Proyecto de Fortalecimiento Sostenible Pecuario del Ecuador (Prosfospe), que hoy tiene a 2.412 productores aprendiendo a trabajar de una manera nueva y más inteligente.
El programa funciona a través de 120 escuelas de formación pecuaria distribuidas en distintos puntos del país, impulsadas por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo. Allí, los ganaderos se forman en los principios de la ganadería regenerativa: cómo recuperar la fertilidad del suelo, cómo manejar mejor los potreros y cómo proteger las fuentes de agua que son el corazón de las fincas y haciendas familiares.
El beneficio más inmediato llega directo al bolsillo. Al restaurar la salud de la tierra de manera natural, los productores necesitan cada vez menos fertilizantes químicos —uno de los rubros que más pesa en los costos de cualquier unidad ganadera—, lo que se traduce en mayor margen por cada animal y más capacidad de reinversión en el propio negocio.
La ganadería regenerativa no es solo una tendencia global: es una oportunidad concreta para que los pequeños productores ecuatorianos compitan con costos más bajos, ofrezcan productos de mejor calidad y construyan emprendimientos que puedan heredar a sus hijos. Un campo sano es la mejor inversión que un emprendedor del agro puede hacer.
Desde CholitaGo celebramos esta iniciativa, porque detrás de cada queso artesanal, cada litro de leche fresca y cada kilo de carne que llega a los mercados del Ecuador, hay una familia que trabaja duro y cuida la tierra con orgullo. Ese esfuerzo merece todo el apoyo.