2026-10-17 · Forbes Ecuador
Para que el abuelo pueda comer torta: los hermanos ecuatorianos que trajeron la alulosa al país

Una idea nacida del amor familiar se convirtió en un emprendimiento real: los hermanos Cristiani y Juan Fernando Benalcázar trajeron a Ecuador la alulosa, un endulzante natural casi desconocido en el país, y hoy están en más de 315 puntos de venta a nivel nacional.
Cuando el abuelo René recibió su diagnóstico de diabetes, también llegó un aviso silencioso: nada de tortas, helados ni chocolates. Sus nietos, los hermanos Cristiani y Juan Fernando Benalcázar, no se resignaron. Querían que él pudiera volver a disfrutar los momentos dulces de la familia sin comprometer su salud.
La respuesta apareció en 2021, en el pasillo de un supermercado de Santiago de Chile. Juan Fernando viajaba por trabajo cuando encontró un endulzante basado en alulosa, un azúcar natural que aporta cerca del 70% del dulzor del azúcar común pero solo el 10% de sus calorías. En Ecuador, prácticamente nadie la conocía. Ahí nació la idea.
Los hermanos comenzaron a investigar el producto, contactaron a mediados de 2022 a la empresa chilena detrás de la fórmula y arrancaron el proceso de registro sanitario en Ecuador, que tomó casi un año. A inicios de 2024 llegó su primera importación: cuatro presentaciones, 16,000 unidades y una inversión de unos 50,000 dólares. El abuelo René pudo comer su torta. Como resumió Cristiani al recordar esos primeros días: "Empezamos de cero. No teníamos idea de cómo funciona la industria de alimentos."
Dos años después, AluSweet Ecuador está presente en más de 315 puntos de venta en todo el país, incluyendo Corporación Favorita, Santa María, Fybeca y El Coral, además de plataformas como Rappi y PedidosYa. Pastelerías y cafeterías como Cyrano, Juan Valdez y Dolce Incontro lo usan en sus recetas. En 2025 cerraron con 100,000 dólares en ventas y una inversión acumulada de más de 350,000 dólares. El mercado mundial de la alulosa podría alcanzar los 491 millones de dólares en 2034.
Los mejores negocios no siempre nacen de un plan financiero. A veces nacen de alguien que amamos. Para los emprendedores ecuatorianos que hoy buscan ese producto o esa idea que marque la diferencia, la historia de los Benalcázar es la prueba de que hay espacio para innovar, incluso en la despensa de casa.