2026-08-12 · El Universo / AEBE
Banano ecuatoriano: récord de ventas a Europa y aun así los supermercados lo liquidan a menos de un euro

En el primer semestre de 2026, Ecuador envió más de 70 millones de cajas de banano a la Unión Europea, un 13,2% más que el año pasado. Pero la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) denuncia que las grandes cadenas europeas lo venden por debajo del euro el kilo, sin pagar lo que rea
El banano ecuatoriano nunca había llegado en tanta cantidad a Europa como en la primera mitad de 2026. Entre enero y junio, Ecuador despachó más de 70 millones de cajas hacia la Unión Europea, con un crecimiento del 13,2% frente al mismo período del año anterior. La UE concentra el 33,4% de todo el banano que sale del país, y mercados como España, Francia, Italia y Polonia fueron los que más incrementaron sus pedidos. En términos totales, el país exportó 210,75 millones de cajas a todo el mundo, un 5,5% más que en la primera mitad de 2025.
Sin embargo, ese volumen récord tiene una cara incómoda. José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), llevó ante el Foro Mundial del Banano de la FAO y ante organismos de cooperación europeos una demanda concreta: los supermercados del continente deben dejar de usar el banano como producto anzuelo, vendido a precios que no cubren ni de lejos el costo de producirlo con todos los estándares que ellos mismos exigen. En varias cadenas de retail europeas, el banano se ofrece por debajo del euro el kilogramo, menos que una botella de agua.
El problema es que producir banano ecuatoriano de exportación no es barato. El sector cumple más de 12 certificaciones internacionales de sostenibilidad y buenas prácticas agrícolas. El ciento por ciento de los trabajadores tiene seguridad social formal, el empleador aporta el 11,15% adicional sobre el salario al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), y los jornales en las zonas bananeras estuvieron en 2025 un 16,8% por encima del umbral de salario digno que fija la Global Living Wage Coalition. Además, la mayoría de las fincas ofrecen atención médica directamente desde la hacienda.
Y quien produce no es una gran corporación: el 89% de las fincas bananeras son de propiedad familiar, el 75% tiene menos de 30 hectáreas y los pequeños agricultores representan el 74% de todo el sector. Cada caja que llega a Europa viene de una familia que invirtió en cumplir las normas que el mercado europeo exige como condición de entrada, pero que luego ve cómo el supermercado comprime el precio hasta convertir el banano en el gancho más barato del pasillo de frutas.
Lo que pide la AEBE no es un subsidio ni una protección comercial: es coherencia. Si Europa exige sostenibilidad, trazabilidad y condiciones laborales dignas, el precio en góndola debe reflejar ese costo. Ecuador manda más banano que nunca al viejo continente, pero sus productores insisten en que exportar en volumen récord no tiene sentido si el precio al que venden no les permite seguir produciendo bien. El mensaje es claro: la sostenibilidad tiene un valor, y alguien tiene que pagarlo.