2026-07-09 · El Universo
China vuelve a cerrarle la puerta al camarón ecuatoriano: siete empresas suspendidas desde el 30 de junio

China suspendió las exportaciones de camarón a siete empresas ecuatorianas a partir del 30 de junio, alegando un cambio en sus controles de calidad sobre el metabisulfito de sodio. El impacto es enorme: el mercado chino absorbe el 41,6% de todas las divisas que genera la industria camaronera del paí
China volvió a golpear a la industria camaronera de Ecuador. Desde el 30 de junio de 2026, siete plantas exportadoras ecuatorianas quedaron fuera del mercado chino tras una suspensión que Beijing justificó con un cambio en sus métodos de análisis del metabisulfito de sodio, un conservante que se aplica al camarón durante el procesamiento para evitar que se oscurezca y se deteriore en los largos viajes transoceánicos.
Los números explican por qué esta noticia sacude a toda la industria. Entre enero y abril de este año, Ecuador exportó camarón por 2.938 millones de dólares. De esa cifra, 1.222 millones —el 41,6% del total— llegaron precisamente a China. En otras palabras, el mercado chino no es un cliente más para los camaroneros ecuatorianos: es, con diferencia, el más importante que tienen.
No es la primera vez que ocurre algo así. En 2024, China suspendió a nueve empresas camaroneras del país durante cuatro meses —de febrero a junio— también por niveles de metabisulfito que superaban los límites permitidos según sus normas. Las plantas afectadas lograron volver a operar después de ajustar sus procesos, pero el daño económico durante esos meses fue considerable.
Esta vez, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) y el Ministerio de Producción no han emitido declaraciones públicas sobre el alcance real de la suspensión ni sobre los pasos que se están dando para resolverla. La ausencia de información oficial genera incertidumbre en un sector que sostiene a cientos de miles de familias en provincias costeras como El Oro, Guayas y Manabí.
Para Ecuador, que apunta a superar los 32.000 millones de dólares en exportaciones no petroleras durante todo el 2026, perder el acceso —aunque sea temporal— al principal comprador de su camarón complica la ecuación. La pelota está ahora en manos de los exportadores y del gobierno: demostrar que sus controles de calidad cumplen con lo que China exige, y hacerlo rápido.