2026-10-09 · El Comercio
Colombia y el FBI capturan a la esposa y a la hija del narco ecuatoriano alias 'Fito'

Un operativo trinacional con fuerzas de Ecuador, Colombia y el FBI detuvo el 27 de septiembre a Inda Peñarrieta y su hija Michelle Macías —esposa e hija del cabecilla de Los Choneros— acusadas de lavar más de dos millones de dólares para la banda.
El 27 de septiembre de 2026, un operativo coordinado entre la Policía Nacional ecuatoriana, el Centro Nacional de Inteligencia, las fuerzas colombianas y el FBI logró capturar a dos figuras clave en el entramado financiero de Los Choneros: Inda Mariela Peñarrieta Tuárez, esposa del cabecilla de la banda conocido como alias Fito, y su hija Michelle Macías Peñarrieta. La detención ocurrió en Sabana de Torres, en el departamento colombiano de Santander, donde ambas vivían con notificaciones rojas de Interpol activas.
Las dos mujeres enfrentan cargos de delincuencia organizada, asociación ilícita y lavado de activos, en el marco de la investigación conocida como caso «Blanqueo Fito». Según la Fiscalía ecuatoriana, entre 2016 y 2023 Inda Peñarrieta y una cómplice habrían ingresado más de dos millones de dólares al sistema financiero del país de forma inusual e injustificada. En mayo de 2026, seis personas y dos empresas ya habían sido condenadas en esa misma causa.
El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, confirmó la captura y agradeció públicamente al presidente colombiano Abelardo De La Espriella: «Gracias por tener a las fuerzas listas para trabajar en conjunto con Ecuador». Por su parte, el mandatario colombiano afirmó que las investigadas usaron empresas de papel para movilizar dinero del narcotráfico y anunció que las entregaría directamente al presidente Daniel Noboa.
Ambas mujeres serán trasladadas a Ecuador y permanecerán recluidas en la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil, mientras se desarrolla el proceso judicial. El propio alias Fito —cuyo nombre real es José Adolfo Macías Villamar— ya había sido extraditado a Estados Unidos en julio de 2025, donde enfrenta siete cargos federales vinculados al narcotráfico y al tráfico de armas.
El operativo es una señal clara del alcance que está tomando la cooperación internacional para desmantelar las redes financieras del crimen organizado ecuatoriano. El hecho de que el FBI participara activamente demuestra que la presión no se detiene en las fronteras: incluso quienes administraban el dinero desde la sombra ahora tienen cuentas que rendir.