← Ecuador en el Mundo

2026-07-09 · Diario Expreso

Diez horas manejando para ver a la Tri: así vivieron el Mundial 2026 los 650.000 ecuatorianos de Nueva York y Nueva Jersey

Diez horas manejando para ver a la Tri: así vivieron el Mundial 2026 los 650.000 ecuatorianos de Nueva York y Nueva Jersey

Restaurantes llenos, viajes de una costa a otra y lágrimas mezcladas con orgullo. La mayor concentración de ecuatorianos en Estados Unidos vivió el Mundial 2026 como un reencuentro con la patria que muchos llevan décadas sin visitar.

Ecuador en el Mundial 2026 no fue solo fútbol para los más de 650.000 ecuatorianos que viven en Nueva York y Nueva Jersey. Mientras la Tri disputaba sus partidos en suelo norteamericano, los restaurantes de la zona tristate se llenaban de personas que llevan años —en algunos casos décadas— sin pisar su país. El MetLife Stadium de Nueva Jersey, sede del partido donde Ecuador venció 2-1 a Alemania con goles de Nilson Angulo y Gonzalo Plata, fue el escenario deportivo. Pero el verdadero corazón de la fiesta latió en los comedores, las esquinas y las salas de los barrios ecuatorianos.

César Pérez, originario de Paute y hoy propietario de un food truck en Nueva York desde que emigró en 2005, lo resumió con pocas palabras: "La gente ha gastado mucho dinero. Han manejado diez horas de un estado a otro." Vareli Campoverde, dueña de un restaurante ecuatoriano en Nueva Jersey que llegó durante la pandemia y se quedó, tuvo su propia explicación cuando le preguntaron por qué no se perdería ningún partido: "Es mi tierra, es mi país." Para ella y miles más, el Mundial no fue solo un torneo —fue el pretexto para volver a sentirse ecuatorianos juntos.

A más de 1.500 kilómetros de allí, en Kansas City, la historia fue parecida. Judith Sandoval llegó a esa ciudad hace más de 50 años, cuando apenas había diez o veinte familias ecuatorianas dispersas. Hoy, Antonella Zavala —presidenta de la Asociación de Ecuatorianos en Kansas City y emigrante de Portoviejo que llegó hace 14 años— habla de una comunidad organizada que se movilizó masivamente para recibir a la Tri en sus canchas. La ciudad, que nunca había estado en los planes turísticos de los migrantes ecuatorianos, se convirtió de golpe en un destino de peregrinación.

El 30 de junio, Ecuador cayó 2-0 ante México en los dieciseisavos de final y la Tri se despidió del torneo. En los restaurantes de Nueva Jersey y los bares de Nueva York, hubo silencio y alguna que otra lágrima. Pero también algo distinto: la conciencia de que la Tri había llegado más lejos de lo esperado por muchos, y de que el solo hecho de haber estado en el mismo país, en los mismos estadios, compartiendo la misma hora y el mismo grito, fue algo que ninguno olvidará.

La comunidad ecuatoriana concentra el 35% de todos los ecuatorianos en Estados Unidos solo en Nueva York, y otro 18% en Nueva Jersey. Son personas que sostienen a sus familias con remesas —1.857 millones de dólares enviados solo en los primeros tres meses de 2026—, que mantienen negocios, crían hijos y preservan su identidad con tesón. El Mundial 2026 les regaló algo que el dinero no compra: un momento para ser ecuatorianos sin tener que explicárselo a nadie.