2026-10-11 · Primicias
Ecuador activa dos drones MQ-9 Reaper de EE.UU. para vigilar sus 732 kilómetros de frontera con Colombia

El ministro de Defensa Gian Carlo Loffredo confirmó al New York Times que dos aeronaves no tripuladas estadounidenses ya operan en Ecuador para reforzar el combate al narcotráfico. Con estos aparatos, el país puede cubrir toda su frontera norte en tiempo real.
Ecuador da un salto tecnológico en su lucha contra el narcotráfico. El 8 de octubre, el Ministerio de Defensa anunció que dos drones militares MQ-9 Reaper de fabricación estadounidense ya están operativos en el país. El ministro Gian Carlo Loffredo lo confirmó al diario The New York Times, y su cartera los bautizó de inmediato como "los nuevos cazadores del narcotráfico".
Estas aeronaves no tripuladas figuran entre las más avanzadas del arsenal estadounidense: pueden volar hasta 24 horas seguidas, alcanzar los 45.000 pies de altura y cubrir enormes extensiones con sensores infrarrojos, radar multimodal y sistemas de inteligencia electrónica. El ministro Loffredo fue directo al explicar su alcance: "Con 2 de estos cubrimos los 732 km de frontera con Colombia."
Los aparatos llegaron desde África, donde cumplían misiones antiterroristas bajo el mando del Comando Africano de EE.UU. (AFRICOM). Su traslado a América del Sur responde al creciente peso del narcotráfico en Ecuador y Colombia, y forma parte del llamado Escudo de las Américas, una estrategia regional en la que Ecuador participa activamente junto a otros gobiernos de la región.
La llegada de los drones se enmarca en una relación Ecuador-EE.UU. que se ha intensificado considerablemente en 2026. El secretario de Estado Marco Rubio visitó Quito hace unas semanas y anunció un aporte de 45 millones de dólares para combatir el crimen organizado. En esa misma visita, Washington designó al grupo Los Tiguerones como organización terrorista, sumándolo a Los Choneros, que ya cargaba esa etiqueta.
Para Ecuador, cuya frontera norte lleva años siendo ruta de cocaína hacia el Pacífico, contar con vigilancia aérea de este nivel representa un cambio real en el tablero de la seguridad regional. Territorio que antes era casi inaccesible para el Estado ahora puede monitorearse en tiempo real, de día y de noche, con sensores que detectan calor, movimiento de personas y vehículos.