2026-10-21 · El Comercio
Ecuador estrena drones militares de EE. UU. para vigilar sus fronteras y combatir el narcotráfico

Dos aeronaves MQ-9 Reaper cedidas por Washington ya operan desde la Base Aérea de Taura, en Guayas, en una apuesta inédita de cooperación antinarcóticos entre los dos países.
Ecuador recibió a fines de septiembre dos drones militares de tipo MQ-9 Reaper cedidos por Estados Unidos, que ya operan desde la Base Aérea de Taura, en la provincia de Guayas. El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, confirmó a principios de octubre su presencia y sus primeras misiones de vigilancia sobre el territorio nacional.
Las aeronaves fueron trasladadas desde bases del Mando de África del Ejército de los Estados Unidos, donde se habían desplegado contra grupos extremistas en Somalia. Según informó The New York Times el 6 de octubre, el reposicionamiento también abarcó a Colombia, el vecino con quien Ecuador comparte los 732 kilómetros de frontera y la principal ruta del tráfico de drogas hacia el mundo.
Su misión, según el Ministerio de Defensa, es la vigilancia de rutas del narcotráfico y corredores fluviales en la zona fronteriza. Las operaciones se planifican de forma conjunta entre el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas y el Comando Sur de Estados Unidos. En aguas internacionales, las embarcaciones sospechosas interceptadas son entregadas a las autoridades ecuatorianas para su juzgamiento en el país.
Para un Ecuador que lleva varios años enfrentando la arremetida del crimen organizado, el acceso a esta tecnología es un cambio real sobre el terreno. Cada Reaper puede volar hasta 27 horas seguidas y cubrir rutas que ninguna patrulla aérea convencional podría monitorear de forma continua, a un costo que el Estado ecuatoriano no podría asumir por sí solo.
El gobierno fue claro en subrayar que la Constitución prohíbe bases militares extranjeras y que toda la cooperación se da bajo soberanía nacional. El acuerdo refleja el giro estratégico de Quito hacia una alianza más estrecha con Washington para frenar al crimen transnacional, una amenaza que ya no respeta fronteras.