2026-10-11 · Primicias
El Banco Mundial sube la nota a Ecuador: proyecta un crecimiento del 2,8 % para 2026, por encima del promedio regional

El organismo multilateral revisó al alza su estimación para la economía ecuatoriana por segunda vez en el año. La proyección supera el promedio de América Latina y el Caribe, pero los analistas advierten que los posibles apagones de fin de año podrían frenar el optimismo.
En su informe «Panorama Económico» del 6 de octubre, el Banco Mundial subió su proyección de crecimiento para Ecuador de 2,5 % a 2,8 % para este año. Es la segunda revisión al alza consecutiva: en septiembre, el propio Banco Central del Ecuador también había ajustado su estimación de 2,5 % a 2,7 %, señal de que la economía ecuatoriana está respondiendo mejor de lo esperado.
La cifra coloca a Ecuador por encima del promedio de América Latina y el Caribe, que el Banco Mundial estima en 2,2 % para 2026. Según los analistas, el motor principal detrás de este desempeño son las exportaciones, que han mantenido su ritmo durante el año: banano, camarón, cacao y rosas siguen llegando con fuerza a los mercados del mundo.
Sin embargo, hay una advertencia importante. El economista Javier Suárez fue directo al respecto: «La proyección del 2,8 % del Banco Mundial es realista, siempre y cuando no existan apagones generalizados». El riesgo es real: en 2024, los cortes masivos de electricidad hundieron la economía un 2 % y generaron pérdidas de casi 1.916 millones de dólares, una cicatriz que el país todavía recuerda.
El otro peligro viene de la naturaleza. El Banco Mundial identifica a Ecuador entre los países de la región más expuestos a los efectos del fenómeno de El Niño, que podría traer sequías e inundaciones y golpear tanto la producción agrícola como las hidroeléctricas que abastecen la mayor parte de la energía nacional.
A pesar del número positivo, el economista Santiago García pone las cosas en perspectiva: para generar empleo de verdad, Ecuador necesitaría crecer cerca del 5 %, casi el doble de lo proyectado. La buena noticia es que el mundo mira a Ecuador con más confianza. El desafío es que ese crecimiento llegue a los bolsillos de las familias de a pie.