2026-10-10 · Teleamazonas / Banco Central del Ecuador
Las remesas de ecuatorianos en el exterior baten récord trimestral y superan cinco veces la inversión extranjera

En el primer semestre de 2026, los migrantes ecuatorianos enviaron casi 3.900 millones de dólares a sus familias, con el segundo trimestre marcando el mayor monto en toda la historia. Las cifras del Banco Central revelan que ese dinero vale cinco veces más para la economía que toda la inversión extr
Los migrantes ecuatorianos que viven fuera del país enviaron un total de aproximadamente 3.898 millones de dólares durante los primeros seis meses de 2026, según datos del Banco Central del Ecuador presentados a finales de septiembre. La cifra consolida a las remesas como uno de los pilares más sólidos de la economía nacional, muy por encima de lo que llega en forma de inversión extranjera directa.
El segundo trimestre del año fue histórico: entre abril y junio ingresaron 2.041 millones de dólares, el monto más alto registrado en un solo trimestre. Ese resultado representa un crecimiento del 9,9% frente al primer trimestre del mismo año y una mejora del 2% respecto al segundo trimestre de 2025. Solo en esos tres meses, el dinero enviado desde Estados Unidos sumó 1.603 millones, el 78,5% del total global.
España se mantiene como el segundo origen más importante, con 278,8 millones de dólares, seguida de Italia. La concentración en Estados Unidos refleja décadas de migración ecuatoriana hacia ese país, que hoy representa la comunidad más grande de ecuatorianos en el exterior.
El contraste con la inversión extranjera directa es llamativo: en el mismo semestre, las empresas extranjeras invirtieron 715,5 millones de dólares en Ecuador. Eso significa que las remesas fueron 5,4 veces esa cifra. Aunque son flujos distintos —las remesas van directo a los hogares y sostienen el consumo familiar, mientras que la IED financia proyectos productivos— la comparación muestra cuánto depende el país del esfuerzo de su gente afuera.
Para millones de familias ecuatorianas, ese dinero mensual que llega desde Nueva York, Madrid o Milán es lo que paga la canasta básica, la matrícula escolar o la mejora de la vivienda. Los números del Banco Central confirman que, detrás de cada transferencia, hay una historia de sacrificio que sigue siendo uno de los motores más reales de la economía del país.