2026-08-13 · Expreso / EFE
Un ecuatoriano deportado por Trump terminó en plena África: "Nunca nos dijeron a dónde íbamos"

Mauricio Alvarado, migrante ecuatoriano, fue deportado el 30 de julio desde Texas a la República Centroafricana junto a cuatro migrantes de Honduras y Cuba. ICE los subió a un vuelo de 21 horas sin decirles el destino. Hoy están retenidos en un hotel en Bangui, sin poder salir.
El vuelo salió desde Texas el 30 de julio. Veintiún horas de viaje, con escalas en Senegal y Nigeria, hasta aterrizar en Bangui, la capital de la República Centroafricana. A bordo iban cinco migrantes latinoamericanos que no tenían idea de a dónde los llevaban: entre ellos, un ecuatoriano llamado Mauricio Alvarado. Ninguno había sido informado del destino antes de subir al avión.
El caso salió a la luz a través de un video grabado en secreto dentro del hotel donde las autoridades centroafricanas los tienen retenidos. En las imágenes, el hondureño Brayan Sánchez —otro de los deportados— pidió ayuda a activistas y congresistas de Florida: "Escuchen nuestra voz. Esto es una injusticia." Según relató, fue detenido en mayo en Florida, trasladado por varios centros de detención en Colorado, Arizona, California y Texas, y recién la víspera del vuelo le dijeron que sería expulsado del país. Afirma tener una orden judicial que prohibía su deportación. Los otros tres deportados son cubanos: Arístides Fernández, Omar Rodríguez y Almario Moreno.
La política que hizo posible todo esto la validó la Corte Suprema de Estados Unidos en junio de 2025, cuando autorizó formalmente las deportaciones de migrantes a países terceros, es decir, a naciones que no son las de origen de los deportados. La administración Trump ha firmado acuerdos con varios países africanos —entre ellos Ruanda, Uganda, Ghana, Camerún y la República Democrática del Congo— para que acepten a migrantes de cualquier nacionalidad. Las notificaciones suelen llegar con menos de 24 horas de anticipación, sin tiempo para consultar a un abogado ni avisar a la familia.
Por ahora, Alvarado y los demás deportados permanecen confinados en un hotel de Bangui. Las autoridades centroafricanas les han pedido que no salgan mientras tramitan un visado de permanencia que les permita estar legalmente en ese territorio. No están presos en sentido formal, pero tampoco son libres de moverse. El gobierno ecuatoriano no ha emitido pronunciamiento público sobre el caso hasta el momento.
Esta situación pone cara concreta a un riesgo que miles de ecuatorianos en situación irregular enfrentan hoy en Estados Unidos: ya no se trata solo de ser devuelto al país de origen, sino de ser enviado a cualquier rincón del mundo. Para las familias que tienen un familiar trabajando sin documentos en Nueva York, Los Ángeles o Queens, el caso de Mauricio Alvarado es una advertencia difícil de ignorar.