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2026-10-15 · TechCrunch

El chip de 2 milímetros que devuelve la visión: primera cirugía exitosa en paciente con ceguera hereditaria

El chip de 2 milímetros que devuelve la visión: primera cirugía exitosa en paciente con ceguera hereditaria

Science Corporation implantó con éxito su chip PRIMA en el ojo de un paciente con enfermedad de Stargardt. En solo dos sesiones de rehabilitación, el paciente vio una letra y luego leyó una palabra completa.

Imagina perder poco a poco el centro de tu campo visual sin que nadie pueda hacer nada. Eso es la enfermedad de Stargardt: una condición hereditaria que destruye las células que captan la luz en el fondo del ojo y que afecta a unas 150.000 personas en el mundo. Hasta ahora no tenía cura. Pero eso podría estar cambiando.

El 13 de octubre, durante la conferencia TechCrunch Disrupt, Max Hodak —director ejecutivo de Science Corporation— reveló que su empresa había implantado con éxito su chip PRIMA en el ojo de un paciente con Stargardt. La cirugía se realizó en mayo de 2026 en el Sydney Eye Hospital de Australia. En la primera sesión de rehabilitación, el paciente distinguió una letra. En la segunda, leyó una palabra entera.

El chip mide solo 2 milímetros por 2 milímetros —más pequeño que la uña del meñique— y se coloca en la parte trasera del ojo, justo donde antes vivían los fotorreceptores dañados. El paciente usa unas gafas con cámara integrada que captan lo que ve y le envían esa imagen al chip. Este actúa como fotorreceptores artificiales, convirtiendo la señal en impulsos que el nervio óptico puede llevar al cerebro. La visión resultante es en blanco y negro, de alta contrastse y en un campo pequeño. Hodak lo describió como "mirar a través de una pajita", pero para alguien que estaba perdiendo la vista, es un mundo de diferencia.

Science Corporation fue fundada en 2021 por Hodak, quien antes fue cofundador de Neuralink. El chip PRIMA ya está disponible comercialmente en Europa para pacientes que perdieron visión por otra enfermedad ocular (la atrofia geográfica avanzada). El ensayo en Australia para Stargardt es una expansión natural de esa tecnología ya probada.

Lo que viene es aún más prometedor: en menos de un año, la empresa planea probar una versión mejorada del chip con mayor campo visual y electrodos más pequeños. El objetivo a cinco años es alcanzar una agudeza visual cercana a la natural. Y más allá del ojo, la misma tecnología podría aplicarse a interfaces cerebro-computadora para otras condiciones neurológicas. Un chip pequeño como una uña, con el potencial de cambiar millones de vidas.